Celebración comunitaria Mayo 2021

Celebración comunitaria Mayo 2021

CONVOCADOS POR MARÍA, LA MADRE

Acabamos de celebrar la fiesta de la Divina Pastora, y en muchos lugares, el mes de mayo es un tiempo dedicado a María. En nuestro recorrido por la vida de María Ana y su familia carismática, María, la madre de Jesús y la nuestra, tiene un lugar relevante. ¿Y en nuestra propia historia personal? ¿Qué lugar ocupa María en el camino de nuestra vida? ¿Qué momentos especialmente significativos recordamos? ¿Cuáles son las advocaciones o los nombres de María que a lo largo de nuestra vida han supuesto más para nosotros?

Al iniciar esta celebración os invitamos a poner sobre la mesa, el altar o un lugar destacado (o a mostrar en la pantalla) una estampa con la imagen y el nombre de María que os es más querido, al que estáis especial y afectivamente vinculados… (por ser de vuestra tierra, de la familia, el de vuestro nombre…)

ESCUCHAMOS TU PALABRA

            Seguramente nuestro amor y conocimiento de María nos viene de nuestra madre, nuestro padre, el párroco, alguna hermana, un grupo o comunidad. Quizá está ligado a lugares, santuarios o hechos concretos. Lo mismo les pasó a las primeras comunidades cristianas, su amor a María y el descubrimiento de la importancia que tenía en su vida de discípulos de Jesús fue algo progresivo que ellos mismos nos van dejando en los evangelios. Estos hablan en pocas ocasiones, pero decisivas, de María, la madre de Jesús; por ejemplo en las bodas de Caná, o en las escenas del nacimiento. Pero hay una escena en el evangelio de Juan en la que Jesús mismo afirma que no solo es su madre, que es también la nuestra.

Escuchamos y acogemos este texto evangélico como el regalo que el mismo Señor nos hace: Jn 19, 25-27

Dejamos unos momentos de silencio y podemos escuchar esta canción a María, Madre del Buen Pastor, de Salomé Arricibita (podéis sustituirla pro la que os parezca que puede ayudar más):

RECORDAMOS…

Nuestra familia carismática tiene por madre a María. Y por expreso deseo de nuestra Fundadora a María “Divina Pastora”.

A lo largo de su vida María Ana va sintiendo el amor a María y concretándolo en diversas advocaciones. Nuestra Señora de la Asunción era la imagen de la parroquia de Las Franquesas en la que fue bautizada e hizo su primera comunión. Sin duda a ella dedicó sus primeras Avemarías, sus rosarios… Después de morir su madre, al irse a vivir con su madrina a Barcelona, Santa María del Mar es la imagen de la Virgen ante la que, María Ana, que acaba de perder a su madre y la cercanía de sus hermanos, ora en silencio. Ante ella se plantea su vida y decide responder a su vocación. Una vez iniciada la vida de la Congregación en Cataluña, es la Virgen de Montserrat a la que peregrina con las primeras hermanas y a la que encomienda las primeras comunidades y colegios.

Ya en Madrid, en Fuencarral, barrio y colegio con los que se siente especialmente identificada, es Nuestra Señora de Valverde la que escucha sus súplicas.

Pero poco a poco, movida por el Espíritu, va descubriendo en María, Divina Pastora, la madre, guía modelo y protectora de la Congregación. Con ella se siente tan identificada que figura en el nombre primitivo: Terciarias de la Divina Pastora. El primer colegio de Madrid se llamó: Casa asilo de la Divina Pastora y hoy lo son la mayoría de nuestros colegios.

Pero la devoción de Maria Ana a la Divina Pastora no quedaba en el nombre, era honda y profunda, llena de amor y ternura, pero también del compromiso de ser madre y guía a su estilo. En ella encontraba el modelo a seguir y así lo inculcaba a sus hijas y hermanas. Cuentan los primeros testimonios de las que fueron sus alumnas que…

“…Era muy devota de la Divina Pastora. Cuando alguna niña se comportaba mal la llevaba delante de su imagen para pedir perdón; luego sacaba dulces de el morral (mochila) que tenia colgado y se los daba” (Pascual García. Rasgos pag. 60)

“Tenía en su habitación pobre, un cuadro de la Divina Pastora rodeada de ovejitas, entre ellas había una, más apartada de las otras comiendo y mirando hacia otro lado. Nos explicó de manera sublime el significado que tenía, unas atentas a lo que Dios nos habla y las otras separadas, distraídas…” (Mª José Campillo. Rasgos pg. 61)

Este mes los testimonios de la Beatificación nos llegan de Portugal, la hermana Delfina y Maria do Ceu, laica asociada, nos hablan de su experiencia y lo que supuso en sus vidas.

El video lo encontrareis en el siguiente enlace:

REAVIVAMOS Y RESPONDEMOS AL DON RECIBIDO

Como familia carismática hoy queremos reavivar nuestro amor a María. Nuestra decisión de confiar en ella como nuestra madre y pastora, nuestro compromiso de vivir como sus hijos e hijas.

Pedimos al Señor, por mediación de María que nos haga una familia con una clara  vocación mariana, que nos ayude a vivir como ella cumpliendo la voluntad del Padre en continuo servicio a nuestros hermanos y hermanas.

Divina Pastora

La imagen de la Divina Pastora que es común para todos los que formamos esta familia, tiene unos rasgos característicos en cada lugar. La imagen de la Divina Pastora de nuestra comunidad, de nuestra parroquia o de nuestro colegio nos comunica a cada uno algo único y entrañable.

Te presentamos Señor esta imagen de “nuestra Divina Pastora” la que guía y orienta nuestra vida concreta, la que nos acompaña en nuestras casas, la que llevamos en la cartera… Mírala Señor y por tu amor a ella, concédenos lo que en este momento necesitamos, los deseos más hondos de nuestro corazón, esos que solo Tú conoces. 

Respondemos: Por intercesión de María, te lo pedimos Señor.

Rosario

Cada uno tenemos nuestra forma peculiar de orar, de hablar con María, de encomendarle nuestra vida, de pedirle ayuda… pero el ROSARIO es, para todos, un símbolo de esta oración cotidiana. Es una oración sencilla y confiada. Rezamos el rosario cuando caminamos, cuando viajamos, cuando estamos en casa solos o cuando entramos en la iglesia. Continuamente, avemaría tras avemaría, nos acordamos de la Virgen, de lo mejor de ella, de su sí a Dios, de que es ser madre de Jesús… y de nuestra condición frágil, pecadora y necesitada.

Te lo ofrecemos Señor, y desde ahora, al rezarlo cada día nos sentiremos más familia acordándonos unos de otros.

Respondemos: Por intercesión de Maria, te lo pedimos Señor.

Flores:

Las flores son símbolo de vida, de belleza y de alegría. Traemos a María esta flores, comprometidos, como ella a descubrir la belleza y la alegría de la vida, a ayudar a que otros la descubran y a cuidar la vida misma, cuando la vemos fuerte o cuando es frágil y está amenazada… Pedimos a María que, como familia, nos cuidemos unos a otros.

Respondemos: Por intercesión de Maria, te lo pedimos Señor.

Manos y sonrisa

Con un gesto presentamos al Señor nuestras manos, las manos que sostienen el rosario, que se juntan en oración, pero también las manos amigas que consuelan, las que curan, las que acarician, las que apoyan… como las de María, la Madre y Pastora.

Y a la vez sonreímos, al que tenemos cerca, al que está al otro lado de la pantalla, quizá muy lejos… a la vida, a María, a nuestro Dios. Sonreímos detrás de la mascarilla, porque ya hemos aprendido, sonreímos con nuestros ojos… con los que nos miramos, y nos reconocemos parte de una misma familia…

Y mientras lo hacemos escuchamos esta canción, que habla de las manos y la sonrisa de María, Divina Pastora. Como ella queremos ser.

ORACION FINAL

Rezamos juntos esta oracion que os invitamos a rezar cada día hasta el 6 de octubre

Padre nuestro, Señor de la vida,

Hoy como ayer, acudimos a ti

como familia comprometida con el legado de María Ana.

Queremos seguir haciendo camino de encuentro en la fe,

compartiendo la esperanza de paz, bien y justicia para todos

y siendo en cada lugar, misioneros de un amor sin fronteras.

Te lo pedimos por mediación de la Beata Maria Ana,

madre y maestra de caridad verdadera. Amén


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