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Profesión Perpetua de nuestra hermana Dolly Bonilla Romero

El día 4 de octubre, fiesta de San Francisco, celebramos la Profesión Perpetua de nuestra hermana Dolly Bonilla Romero en una sentida y compartida Eucaristía presidida por el Pbro. Eduardo González, Parróco de la Parroquia San Miguel de Eldorado y sacerdotes Redentoristas de San Pedro. Las comunidades educativas de San Pedro, laicos asociados, catequistas se unieron a las hermanas en la Acción de gracias.




La Escuela de Líderes de Mogas – Moreno viajó a Eldorado

Categoría: Juventud , Novedades

La Escuela de Líderes de Mogas- Moreno viajó a Eldorado, Misiones a animar un Taller de Liderazgo y Recreación con alumnos de 7° y Pastoral de Secundaria del Instituto San José.


Celebración XXV Aniversario mes de Septiembre

Celebración comunitaria

6 – septiembre – 2021

MONICION DE ENTRADA

En estos meses de preparación para el XXV ANIVERSARIO DE LA BEATIFICACIÓN DE MARIA ANA MOGAS, hemos celebrado los rasgos más característicos de nuestra M. Fundadora y, por ello, de nuestra Familia Carismática. Hemos recordado el hecho mismo de la Beatificación y, para ello, hemos escuchado el testimonio de hermanas y laicos de los diversos países que estuvieron en Roma ese día y han compartido cómo esa experiencia ha marcado su vida. A partir de estas reflexiones y testimonios, hemos intentado reavivar en nosotros su espíritu, para que el hecho de la Beatificación, no sea un mero recuerdo a celebrar, sino un compromiso que nos haga vivir más fielmente la vocación y el carisma que hemos recibido, y vivirlo en familia.

Este mes, tan cercanos ya al 6 de octubre, recordamos y agradecemos un hecho importante: somos familia que crece día a día con la fuerza del carisma recibido que se ve expandiendo. Entre nosotros, formando parte de esta familia hay muchos jóvenes y niños que, no vivieron en primera persona la beatificación, pero han recibido su mensaje y su empuje. Por ellos damos hoy gracias a Dios.

ESCUCHAMOS TU PALABRA

Jesús, después de la resurrección, no solo pide a sus discípulos que sean buenos seguidores suyos. Les pide algo más, les encomienda una misión que dará sentido a su vida y a la vida de la Iglesia: “haced discípulos” y para ello, no basta con anunciarlo a los que nos rodean…. El mismo Jesús nos abre a la dimensión universal de esta misión que nos encomienda, “Id”, salid, poneos en camino…. A todos, los pueblos. A todas las personas, a todos los tiempos.

En el evangelio que vamos a escuchar nos llena de alegría la promesa del Señor, “Yo estaré con vosotros…” como nos dice Mateo. Siempre que anunciamos la Buena Noticia Jesús mismo nos acompaña y sostiene. Y esta presencia suya se traduce en nuestra vida en las actitudes y hechos que podemos vivir: aliviar a los enfermos, hablar y entender lenguas diversas, superar los venenos que nos alcancen…

Acogemos la Palabra de Dios:

Jesús les dijo: “Id por todo el mundo y anunciad a todos la Buena Noticia. El que crea y sea bautizado, será salvado; pero el que no crea, será condenado. Y estas señales acompañarán a los que creen: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán nuevas lenguas, cogerán serpientes con las manos; si beben algún veneno no les dañará; pondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán. (Mc. 16, 15-18)

… Y sabed que yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt. 28, 20)

Meditamos unos momentos en silencio, ¿cómo anuncio yo la Buena Noticia con mis palabras y con mi vida? ¿Salgo de mi ambiente para llegar a más personas que no han oído hablar de Jesús o aun no le han descubierto? ¿Cómo y en qué experiencias personales o comunitarias descubro la presencia de Jesús vivo a mi  lado? ¿Qué lenguajes soy capaz de hablar y de entender, el de la misericordia, el del perdón, el del servicio…? ¿Qué venenos supero o que enfermedades de los demás alivio?

Podemos terminar este momento escuchando una de las antífonas que María Ana solía repetir en oración:

https://noviciadoiberica.wixsite.com/oramosconanamogas/antifonas

RECORDAMOS…

Este mandato o misión fue también la misión que animó la vida de María Ana. Llegar más lejos, llegar a todos, llegar a las niñas que no tenían posibilidades de educación, llegar a las mujeres que en su humilde trabajo eran explotadas, para enseñarles a vivir como hijas de Dios, con dignidad.

Y ella descubre la presencia del Señor a su lado, en las hermanas que se le van uniendo, en las escuelas que poco a poco y en medio de muchas dificultades, va pudiendo abrir…  En definitiva en el crecimiento de esa pequeña semilla que ha recibido y que va creciendo y desarrollándose.

Como buena franciscana, su forma de anunciar la Buena Noticia de Jesús es primero con su vida y solo en algunas ocasiones con su palabra, para corroborar esta. Así trata de hacer presente el amor de Jesús a cada persona amándola ella primero, para anunciárselo después. Y lo hace de tal forma que las que vivieron con ella exclamaban:

“Entre la Fundadora, Hijas y niñas, existía una perfecta unión; parecían una sola alma, un solo corazón. Y es que la Madre era como un eslabón que unía muchas cadenas, engarzadas en el más profundo amor de Dios” (Testimonio de Soledad Pérez. Tomado de Rasgos, pg. 36)

Su intento de unir a cada persona con Dios la llevaba a amarlas de tal forma que se sintiesen unidas entre sí. Según anunciaba a Jesús se esforzaba por hacer familia, por hacer comunidad entre sus seguidores. Por eso, las personas que trataban con ella, se sentían unidas entre sí. Y en esa unión experimentaban la presencia y la ayuda de Dios.

Y esto que hacía con las primeras hermanas y las niñas de los primeros colegios, lo extendía a los enfermos, a los que cuidaba en sus casas y pedía a las hermanas que lo hiciesen así:

“…asistir a los enfermos en sus casas, especialmente a los que por su situación necesitan de mayor asistencia y carecen de recursos para procurárselos…” (Regla y Estatutos de las Terciarias Franciscanas. Citados por Rasgos pg. 94)

Y no solo a las personas más necesitadas, su forma de anunciar la Buena Noticia, expresada en su amor y atención por todos era percibida en su entorno, como leemos en este testimonio del pueblo de Fuencarral:

“…el pueblo que presenciaba constantemente las familiares reuniones de la Madre con las niñas y que no se le ocultaba que, por donde quiera que iba, sembrando el bien, veían a través de su burdo sayal franciscano, un alma de gran temple que ardía en aquella caridad que Jesús usaba para los pequeñuelos y los pobres…” (Verónica Illera. En Rasgos pg. 80)

De tal forma se sentía familia unida en Dios que esta realidad le hacía exclamar:

“¡Que felicidad servir a Dios y amarse mutuamente! Fuera de vosotras rencillas y divisiones. Soportaos en vuestras imperfecciones con ese amor fraternal que todo lo sufre y todo lo disimula. No os quejéis nunca de nada ni de nadie” (Gloria Sánchez. Rasgos pg. 37)

Frases que hacen resonar en nosotros aquel “El Señor me dio hermanos” de San francisco. O esa otra: “Cualquiera que venga a vosotros, sea amigo o enemigo, sea tratado como hermano” Porque ser hermanos, ser familia y hacer crecer esta en nombre del Señor Jesús es nuestra auténtica vocación y misión.

Nuestra familia, la familia de María Ana, ha seguido creciendo después de la Beatificación por la palabra y el testimonio de los que la vivimos entonces. Hoy, veinticinco años después, jóvenes y niños, de muchas latitudes se sienten vinculados a Maria Ana, y la tienen como modelo y referente en su crecimiento como seguidores de Jesús. Escuchamos ahora sus testimonios, que nos llegan de Bolivia y España:

REAVIVAMOS Y RESPONDEMOS AL DON RECIBIDO

Cada uno de nosotros, los adultos que hoy formamos la familia de María Ana, hermanas religiosas, laicos asociados, educadores de nuestros colegios, voluntarios, padres y madres de familia, devotos de Maria Ana, nos sentimos responsables de hacer crecer su familia, en número sí, pero sobre todo en fidelidad a su espíritu.

Queremos ser, como ella, ese eslabón que une a las personas entre sí. En ello nos comprometemos y para ello pedimos ayuda al Señor.

Hoy vamos a iniciar nuestra oración entregando a cada persona, o preparando cada uno si es online, trozos de cartulina de colores, un bolígrafo, tijeras y pegamento.

En unos momentos de silencio pensamos en personas o grupos a los que tratamos de unir, o hemos unido… a los que hemos hablado de María Ana y con los que compartimos el mismo carisma que gratuitamente hemos recibido.

Los escribimos, cada uno en uno trocito de cartulina.

Terminado este tiempo, pasamos al compartir: cada uno de los asistentes va nombrando a las personas o a los grupos a los que ha ayudado a formar parte de la familia de Maria Ana. Toma el trocito de cartulina en que está escrito y lo enlaza con los anteriores usando el pegamento, de forma que poco a poco vaya creciendo la cadena que representa a nuestra familia carismática.  (Si la celebración es online os invitamos a buscar un programa con el que podáis compartirlo como Padlet, mentimeter, etc.)

Cuando cada uno termina todos repetimos:

Todos: Guárdanos unidos en familia, Señor.

Al terminar rezamos unidos la oración que nos hace hijos e hijas de Dios: Padre nuestro…

Y cantamos: “Nos une Dios Padre en el amor…” u otra parecida.

Terminamos rezando juntos:

ORACION FINAL

Rezamos juntos esta oracion que os invitamos a rezar cada día hasta el 6 de octubre

Padre nuestro, Señor de la vida,

Hoy como ayer, acudimos a ti

como familia comprometida con el legado de María Ana.

Queremos seguir haciendo camino de encuentro en la fe,

compartiendo la esperanza de paz, bien y justicia para todos

y siendo en cada lugar, misioneros de un amor sin fronteras.

Te lo pedimos por mediación de la Beata Maria Ana,

madre y maestra de caridad verdadera. Amén

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Nota: Los que queráis y podáis hacerlo, mandadnos, por favor, una foto de la cadena que ha resultado de vuestra celebración. Hacedlo a familiamariaana@gmail.com La compartiremos en Telegram. Gracias


Celebracion XXV Aniversario mes de Agosto

MONICION DE ENTRADA

Seguimos avanzando en nuestro camino de preparación para la celebración del XXV ANIVERSARIO DE LA BEATIFICACION DE MARIA ANA MOGAS.

Este mes nos encontramos con la fiesta de Santa Clara y, como franciscanas y franciscanos, queremos acercarnos a ella, contemplar su persona, su espiritualidad y todo el peso que tuvo y sigue teniendo en la familia franciscana.

Es verdad que hasta hace pocos años relativamente, su figura y aportación ha sido casi ignorada, pero hoy sabemos la importancia e influencia que tuvo en Francisco y en los primeros años de la familia franciscana. Importancia e influencia que, aun sin nombrarla, también tiene en María Ana y en los orígenes de nuestra Congregación.

Damos gracias a Dios por la vida de estas dos mujeres y por el camino de acercamiento a Él y a los hermanos que nos abrieron.

ESCUCHAMOS TU PALABRA

Hay dos palabras que nos definen y desvelan la vida de Clara y la de María Ana: oración o contemplación y pobreza. Dos palabras que son, en definitiva, una sola realidad, la que da sentido y sostiene toda su vida: Dios. Dios, revelado en Jesús de Nazaret, Dios deseado y buscado por encima de todas las cosas, incluso por encima de la propia vida. Dios el único tesoro, frente al que están dispuestas a dejar todos los demás bienes, por los que nosotros tantas veces nos afanamos y preocupamos.

Vamos a escuchar un texto de San Mateo que nos habla de cuál debe ser nuestro tesoro y hacia donde orientar nuestras búsquedas

“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla destruye y las cosas se echan a perder, y donde los ladrones entran y roban. Acumulad mejor tesoros en el cielo, donde  la polilla no destruye ni las cosas se echan a perder y donde ladrones no entran ni roban. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido?

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan ni almacenan; y vuestro Padre que está en el cielo las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?

Y de todos modos, por mucho que uno se preocupe, ¿cómo podrá prolongar su vida siquiera una hora?

Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Mirad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan; mas os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.

Y si la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, Dios la viste así,  no hará mucho más a vosotros, personas de poca fe?

No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos o con qué nos cubriremos?

Los que no conocen a Dios se preocupan y buscan todas estas cosas, pero vosotros tenéis un Padre en el cielo que ya sabe que las necesitáis.

Por lo tanto buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán por añadidura  Mt 6, 19-33

Meditamos unos momentos en silencio, ¿qué me preocupa en la vida? ¿Cuáles son mis más preciados tesoros? ¿Busco a Dios y su voluntad ante todo? ¿Deseo que Dios sea mi tesoro?

Podemos terminar este momento escuchando una de las antífonas que María Ana solía repetir en oración: https://noviciadoiberica.wixsite.com/oramosconanamogas/antifonas

RECORDAMOS…

Y este deseo y búsqueda de Dios es una constante en la vida de Clara de Asís y en la vida de María Ana.

Sabemos que Clara, discípula y hermana de Francisco, concreta esta búsqueda como él, en dos actitudes que dan forma a su vida. La primera la pobreza, por la que siempre luchó, costándole mucho incluso en la institución eclesial que consideraba que las mujeres no podían vivir sin rentas, sin protección económica. Solo unos días antes de su muerte Clara recibe del papa Inocencio III, el “Privilegio de la pobreza”:

“Es cosa ya patente que, anhelando vivir consagradas para sólo el Señor, abdicasteis de todo deseo de bienes temporales; por esta razón, habiéndolo vendido todo y distribuido a los pobres, estáis totalmente decididas a no tener posesión alguna en absoluto, siguiendo en todo las huellas de Aquel que por nosotros se hizo pobre, camino, verdad y vida. De esta resolución no os arredráis ni ante la penuria, y es que el Esposo celestial ha reclinado vuestra cabeza en su brazo (…) En fin, en cuanto al sustento y lo mismo en cuanto al vestido, aquel que da de comer a las aves del cielo y viste los lirios del campo no os ha de faltar, hasta el día que, en la eternidad, él mismo se os dé pasando de una a otra, esto es, cuando para mayor fruición os ceñirá estrechándoos con su brazo derecho en la visión plena de él.

En consecuencia, y tal como lo habéis solicitado, corroboramos con nuestra protección apostólica vuestra decisión de altísima pobreza, y con la autoridad de las presentes condescendemos a que ninguno pueda obligaros a admitir posesiones”

Es un documento único en la Iglesia de la Edad Media. Tampoco en la historia posterior. Es, por ello, un signo distintivo y de identidad para las hermanas clarisas, las Damas Pobres. Pero Clara no busca la pobreza, busca solo a Dios. Y descubre en la pobreza el camino más adecuado y rápido para llegar a ser plenamente de Dios y para que Él sea su único tesoro. Solo desde la pobreza y dejando todo cuidado por las cosas materiales, las hermanas están libres para mirar solo a su Señor. Así Clara descubre que “orar es mirar amorosamente el espejo de la eternidad” y su icono-espejo era el crucifijo de San Damián, su oración y su vida, un proceso de enamoramiento bajo la acción transformante del Espíritu del Señor.

De María Ana leemos en la Positio (pg. 473) “en su itinerario de ascension hasta Dios, Sumo Bien, toma como punto de partida el desasimiento liberador de la pobreza y humildad” y alienta a sus hermanas a hacer lo mismo.

Su forma de vivir la pobreza se identifica con su manera de amar: “Poner a disposicion de los demás, su persona y todo aquello que constituía los escasos bienes del Instituto; su comprensión, su perdón…”

De ella recordamos sus actitudes y acciones ante los pobres, resumidaas en sus palabras: “Hay que dar hasta que no tengamos” o “A los pobres no los hagais esperar”

Desde esta vivencia avanza en su camino espiritual y llega a exclamar: “He encontrado el corazón de mi Rey, de mi hermano, de mi dulcísimo amigo Jesús. ¿Qué más puedo apetecer en el cielo ni buscar en la tierra?”

Como herederos de estas dos mujeres podemos preguntarnos si es así nuestra vivencia de los bienes materiales y nuestra oración y relación con Dios, con Jesús.

La beatificación de María Ana nos habla de que la Iglesia nos la pone como modelo de vida. Por eso recordamos este hecho con cariño y agradecimiento. Este mes escuchamos el testimonio de la hermana Esperanza Fernández y de Isabel Pérez, laica y educadora, de Chile. Lo encontrareis en el siguiente enlace:

REAVIVAMOS Y RESPONDEMOS AL DON RECIBIDO

Ser pobres, vivir libres y desposeídos, testimoniar que solo Dios es nuestra riqueza es nuestra manera de ser hermanos y hermanas de todos y ser franciscanos.

Queremos que recordar la beatificación afiance en cada uno nuestra vocación. Pedimos al Señor que nos muestre sus caminos y nos ayude a recorrerlos

ESPEJO.

Santa Clara usaba mucho el símil del espejo. Decía: “Orar es mirar amorosamente el espejo de la eternidad. Vivir es reflejar lo que se ve. El itinerario espiritual es contemplación transformante del mismo espejo. Espejo es el Hijo de Dios en la Palabra, el cuerpo del Señor en la eucaristía, el icono, la Iglesia. Espejo es Francisco y las hermanas. Toda la fraternidad es espejo-icono en cuerpo y alma, para los de cerca y los de lejos”

Pedimos al Señor que nos ayude a miramos en su espejo para que su Espíritu nos vaya transformando y le reflejemos con nuestra vida. Así podrán conocerle y amarle cuantos nos rodean.

Todos: Danos Señor ser espejo de tu bondad y de tu amor.

LÁMINA DE PAISAJE CON AGUA

El agua fresca, cristalina, nos habla de limpieza, de transparencia, de verdad sin tapujos, de no intentar aparentar lo que no somos… de sencillez. María Ana y Clara son así, reconocen sus carencias, saben de quien deben esperarlo todo… no necesitan disimular. Por eso el Señor, que siempre salva a los humildes y a los pobres, las escuchó y las santificó. Ellas son nuestros modelos, el agua fresca que nos inspira a seguir adelante en nuestra vida.

Al presentar esta lámina con la imagen del agua al Señor le pedimos que nos haga limpios, fuertes, transparentes…

Todos: Danos Señor ser limpios, fuertes y transparentes en nuestra vida

EUCARISTIA

Santa Clara es, en muchos ambientes, un referente a la Eucaristía. Sabemos de ella que con el Santísimo Sacramento en la mano defendió a su comunidad del ataque de los sarracenos. No necesitó más armas, solo la fe en la presencia del Señor hecho pan.

Nosotros también, en esta celebración, miramos al sagrario y en silencio, dedicamos un tiempo a adorar a Jesús en la eucaristía, abriendo al Señor nuestro corazón y dejando en Él nuestras peocupaciones.

ORACION FINAL

Rezamos juntos esta oracion que os invitamos a rezar cada día hasta el 6 de octubre

Padre nuestro, Señor de la vida,

Hoy como ayer, acudimos a ti

como familia comprometida con el legado de María Ana.

Queremos seguir haciendo camino de encuentro en la fe,

compartiendo la esperanza de paz, bien y justicia para todos

y siendo en cada lugar, misioneros de un amor sin fronteras.

Te lo pedimos por mediación de la Beata Maria Ana, madre y maestra de caridad verdadera.



Celebracion XXV Aniversario mes de Julio

LOADO SEAS MI SEÑOR POR LA “HERMANA MUERTE”

¡3 de julio! ¿Quién no recuerda y une esta fecha a la muerte de María Ana? En muchos lugares era el día de su fiesta hasta que con la Beatificación pasó a celebrarse el 6 de octubre. Pero este día seguimos recordando y celebrando con cariño su muerte y su vida. Su vida terrena entre nosotros y su vida plena junto a Dios para siempre.

Nuestra celebración de este mes, recordando el XXV ANIVERSARIO DE LA BEATIFICACIÓN gira en torno a la vida, la de María Ana y la de cuantos formamos su familia carismática.

En estos últimos meses que estamos viviendo hemos sentido de forma muy dura a veces, como la vida está amenazada. Amenazada para todos por un virus desconocido al que apenas sabemos hacer frente. Amenazada para muchos por la falta de alimento, de casa adecuada, de trabajo digno, de condiciones sanitarias justas… 

Sintiéndonos en familia, unidos, damos gracias al Dios de la vida, que nos hace vivir para Él y  morir para estar siempre con Él.

ESCUCHAMOS TU PALABRA

Una de las afirmaciones de nuestra fe, sin duda importante es esta que recitamos con frecuencia: “Creo en la resurrección de los muertos y en la vida eterna” ¿De verdad lo creemos y se nota en nuestra forma de vivir y de enfrentarnos a la muerte? ¿Cómo reaccionamos ante la posibilidad de la propia muerte y la de nuestros seres queridos?

Creer que Jesús, muerto y resucitado, vive y camina a nuestro lado, creer que nuestra vida durará para siempre, ¿qué sentimientos y actitudes despierta en nosotros?

Esta verdad, última razón del cristianismo, también se la plantearon los primeros cristianos. Vamos a escuchar algunas de las ideas que San Pablo repite a las comunidades a las que escribe para afianzar su fe: (Podéis elegir una de estas dos lecturas)

“Si nuestro mensaje es que Cristo ha resucitado, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que los muertos no resucitan?

Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó.

 Y si Cristo no resucitó, el mensaje que predicamos no sirve de nada, ni tampoco sirve de nada la fe que tenéis.

Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.

Si nuestra esperanza en Cristo solamente se refiere a esta vida, somos los más desdichados de todos los seres humanos.

Pero lo cierto es que Cristo ha resucitado.  El esel primero en resucitar, como garantía de los que murieron. Después, en el momento en que Cristo vuelva, los que le pertenecen. (I Cor 15, 12-22)

 “Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.

Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven. (Rom 14, 8-10)

Momentos de silencio para acoger la Palabra de Dios y responder desde el corazón

Podemos terminar este momento escuchando una de las antífonas que María Ana solía repetir en oración:

https://noviciadoiberica.wixsite.com/oramosconanamogas/antifonas

RECORDAMOS…

Dicen nuestros mayores que las personas suelen morir como han vivido. Si miramos a Francisco y María Ana constatamos que así es.

Francisco muere en la Porciúncula, desnudo sobre la tierra, en paz y alegre, rodeado de sus hermanos. En paz con todos los hermanos a los que pide perdón, en paz porque logra llegar al final de su vida como un hombre pobre, sin nada más que el ansia ardiente de unirse con su Señor, de quien siempre ha sido fiel caballero.

Y muere alegre, llamando hermana a la muerte. Goza de su presencia porque es la puerta que le va a llevar a unirse con su Señor:

Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.

Ay de aquellos que mueran en pecado mortal.

Bienaventurados  los que encuentre en tu santísima voluntad
porque la muerte segunda no les hará mal.

María Ana muere en Fuencarral, rodeada de sus hermanas y de las niñas del colegio. En paz, alegre y confiando en que su obra, por ser de Dios, seguirá adelante. También pide perdón a sus hermanas y se declara pobre, dejando incluso el pobre hábito que lleva a una hermana. Alegre al ver a su alrededor a las hermanas que han iniciado con ella la obra que el Señor les encomendó. Son dos las palabras que les dirige a ellas en esos momentos y hoy a nosotros:

+ La primera, repitiendo las de Jesús, las que conocemos como su testamento:

“Amaos unas a otras como yo os he amado, sufríos como yo os he sufrido. Caridad, caridad verdadera, amor y sacrificio”

+ La segunda, una palabra de bendición, tan parecida a la bendición de Francisco:

“El Señor os bendiga y os guarde. Os muestre su rostro y tenga de vosotras y de mi misericordia. Convierta su rostro y os de paz, a vosotras hermanas e hijas mías y a todos los que han de venir y permanecer en nuestro Instituto y compañía, así presentes como futuros y que hasta el fin perseveraren, bajo la protección de la Divina Pastora. Amén”

A la luz de la muerte y las palabras de Francisco y María Ana, ¿qué surge en nosotros? ¿Cómo nos sentimos llamados y llamadas a vivir?

La beatificación de María Ana es la palabra definitiva de la Iglesia sobre su modo de vivir la fe y la caridad al servicio de los hermanos. Es proclamar la ejemplaridad de su vida y de su muerte. Vamos a escuchar lo que este hecho de la beatificación  significó para Alicia Querales, hermana FMMDP y para Inés Moya, educadora de nuestro colegio de Barquisimeto. Lo encontrareis en el siguiente enlace:

REAVIVAMOS Y RESPONDEMOS AL DON RECIBIDO

Nos ha llegado por diversas crónicas que, cuando el pueblo de Fuencarral se entera de la muerte de María Ana, exclama al unísono: ¡Ha muerto la madre santa! Y acude al colegio para orar ante su cuerpo y pedirle que les siga cuidando y protegiendo como una madre.

Nosotros, su familia hoy, queremos aprender a vivir como ella y a seguir su legado. El pueblo valora cómo la M. María Ana se ha preocupado de ellos, ha estado atenta a sus necesidades, ha compartido con ellos lo poco que tenía, les ha enseñado a amar a Dios, a acudir a la Divina Pastora…

Eso es lo que hoy, los pueblos que nos rodean, en los que vivimos, valorarán también en nosotros, sus hijos e hijas. Por ello son las actitudes que queremos reavivar en nosotros al recordar un mes más su beatificación. Ser “madres” y ser “santos”… no es solo ni principalmente una tarea nuestra, es ante todo un don de Dios. Se lo pedimos al presentarle estos símbolos

PAN o el alimento más básico en cada país.

Cada uno de los participantes llevamos a la celebración un trozo de pan, o un pan entero… significa, no solo el alimento básico, sino todo aquello material, que es fundamental, esencial en nuestra vida y en la de aquellos que nos rodean.

Pedimos al Señor que nos dé un corazón grande y generoso como el de María Ana, para compartir lo poco o lo mucho que tenemos. Para dar “hasta que no tengamos” como ella hacía y decía. Y pidamos también una mirada atenta a las necesidades de los hermanos, para descubrirlos, para comprometernos con ellos y sostener la vida de los que la ven amenazada. 

Todos: Danos Señor un corazón atento y generoso

AGUA

El agua es signo de vida, de alegría, de riqueza… sin agua morimos, se secan los campos, se deteriora todo. Conservar el agua, no derrocharla, compartirla, es imprescindible para la vida de todos.

Pidamos al Señor que nos ayude a cuidar y compartir el agua de la alegría, del cariño, del cuidado, de la misericordia, del perdón, de la amistad… Que a nadie le falte nuestra agua, la que hemos recibido gratis, la que cuidamos con esfuerzo…

Todos: Danos Señor un corazón atento y generoso

ARCO IRIS

Los colores del arco iris tienen un significado bíblico. En el Antiguo Testamento se le nombra como el arco de la alianza. Es el signo de la alianza de Dios con la humanidad y con el conjunto de la creación (Gn.9,8-15)

Queremos presentarlo recordando a María Ana, su entrega, su fidelidad, su decisión constante….después de cada tormenta aparece en el firmamento el arco iris… anunciando un nuevo tiempo a la diversidad de culturas, religiones, personas……tiempo de paz, de esperanza, de fe activa, de estabilidad y de vida es la manifestación de Dios a su pueblo, es su presencia constante y permanente en el camino evangelizador y en la proyección del carisma.

ORACION FINAL

Rezamos juntos esta oracion que os invitamos a rezar cada día hasta el 6 de octubre

Padre nuestro, Señor de la vida,

Hoy como ayer, acudimos a ti

como familia comprometida con el legado de María Ana.

Queremos seguir haciendo camino de encuentro en la fe,

compartiendo la esperanza de paz, bien y justicia para todos

y siendo en cada lugar, misioneros de un amor sin fronteras.

Te lo pedimos por mediación de la Beata Maria Ana,

madre y maestra de caridad verdadera. Amén


Celebracion XXV Aniversario mes de Junio

Un mes más, aquí estamos puntuales a nuestra cita, para seguir disfrutando y agradeciendo todos juntos este XXV aniversario de la Beatificación de nuestra M. Fundadora Os mandamos la celebración del mes de Junio, como siempre lo importante  es orar y celebrar unidos, con el mismo tema que nos orienta. Los detalles los podéis cambiar, adaptar los materiales lo que veáis que os puede ayudar. Este mes damos especialmente las gracias a nuestras hermanas y hermanos de Perú. Para que os alegréis con nosotros os comunicamos que ya tenemos más de cien participaciones en los diversos concursos. hay pequeños relatos, dibujos y canciones, de todas las categorías. Las más escasas son las aportaciones de adultos… ¡animaos y animad a los que puedan hacerlo!Muchas graciasComo otros meses, si hacéis algo especial o nos queréis mandar fotos o noticias de vuestra forma de celebrar o algo significativo de la vida de vuestro grupo o comunidad de referencia, mandádnoslo y lo publicaremos en Telegram. Feliz celebracion a todos. Un fuerte abrazo de todo el equipo del Secretariado de la Familia Carismática. 
Vilma, Maria Ester, Maria dos Prazeres, Isabel, Miriam, Javi y Guadalupe

CON FRANCISCO Y MARIA ANA ALABAMOS AL CREADOR

En este mes de junio, queremos recordar el XXV ANIVERSARIO DE LA BEATIFICACION DE MARIA ANA sintiéndonos familia de todas las criaturas, al sentirnos hijos e hijas de Dios Padre y Creador de todo y de todos.

Fue en el mes de junio de 2015, cuando el Papa Francisco nos regaló la encíclica “Laudato Si” En toda la Encíclica subyace una certeza, que todo está relacionado, y que el auténtico cuidado de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás. (No. 70).

Esta enciclica desde el principio ha resonado y sigue resonando en nosotros, parte de la familia franciscana, de una forma especial. Escuchar el título ya nos recuerda a San Francisco, y nada más empezar a leerla encontramos:  

 “Francisco de Asís era un místico y un peregrino que vivía con simplicidad y en una maravillosa armonía con Dios, con los otros, con la naturaleza y consigo mismo. En él se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior.

Cada vez que él miraba el sol, la luna o los más pequeños animales, su reacción era cantar, incorporando en su alabanza a las demás criaturas. Él entraba en comunicación con todo lo creado, y hasta predicaba a las flores «invitándolas a alabar al Señor, como si gozaran del don de la razón»… Para él cualquier criatura era una hermana, unida a él con lazos de cariño. Por eso se sentía llamado a cuidar todo lo que existe. Su discípulo san Buenaventura decía de él que, «lleno de la mayor ternura al considerar el origen común de todas las cosas, daba a todas las criaturas, por más despreciables que parecieran, el dulce nombre de hermanas»… (LS 11-12).

Como María Ana, nosotros también queremos ser franciscanos y nos unimos a Francisco en este sentimiento de hermandad universal. 

Podemos ver y escuchar uno de estos videos, u otro que nos parezca adecuado,  para iniciar nuestra oración:

ESCUCHAMOS TU PALABRA

En el evangelio encontramos muchas imágenes de la naturaleza, de las criaturas… hoy vamos a escuchar a Jesús hablándonos de buscar solo lo esencial en la vida, ser pobres y libres, poniéndonos como ejemplo a las flores y las aves. ¡Qué bien supieron Francisco y María Ana confiar así en el Padre y ser libres!

Escuchamos y acogemos este texto evangélico: Mateo 6:24–33

“Por eso os digo: No os inquietéis por vuestra vida, pensando qué vais a comer, ni por vuestro cuerpo, pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?

Mirad los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros acaso más que ellos?

¿Quién de vosotros, por mucho que se preocupe, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?

¿Y por qué os inquietáis por el vestido? Mirad los lirios del campo, cómo crecen no se fatigan ni hilan.

Yo os aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos.

Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por vosotros, hombres de poca fe!

Dejamos unos momentos de silencio y podemos escuchar una de las antífonas que María Ana solía repetir en oración:

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RECORDAMOS…

Podríamos recordar esos contactos de María Ana con la naturaleza, donde encontraba descanso y espacio privilegiado para el encuentro con Dios… pero este mes queremos recordar a Francisco y uno de sus textos más queridos y bellos: El cántico de las criaturas. Podemos escucharlo, recitarlo o ver el video del mismo, el de este enlace u otro que encontréis y os parezca mejor:

Altísimo y omnipotente buen Señor,
tuyas son las alabanzas,
la gloria y el honor y toda bendición.

A ti solo, Altísimo, te convienen
y ningún hombre es digno de nombrarte.

Alabado seas, mi Señor,
en todas tus criaturas,
especialmente en el Señor hermano sol,
por quien nos das el día y nos iluminas.

Y es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.

Alabado seas, mi Señor,
por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento
y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo,
por todos ellos a tus criaturas das sustento.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual iluminas la noche,
y es bello y alegre y vigoroso y fuerte.

Alabado seas, mi Señor,
por la hermana nuestra madre tierra,
la cual nos sostiene y gobierna
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.

Alabado seas, mi Señor,
por aquellos que perdonan por tu amor,
y sufren enfermedad y tribulación;
bienaventurados los que las sufran en paz,

porque de ti, Altísimo, coronados serán.
Alabado seas, mi Señor,
por nuestra hermana muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.

Ay de aquellos que mueran
en pecado mortal.

Bienaventurados a los que encontrará
en tu santísima voluntad
porque la muerte segunda no les hará mal.

Alaben y bendigan a mi Señor
y denle gracias y sírvanle con gran humildad.

Lo escuchamos atentamente y reflexionamos. ¿Qué imagen nos impresiona más? ¿Admiramos a Dios en sus criaturas? ¿Cómo las valoramos? ¿Cómo valoramos nosotros estas realidades? ¿Nos preocupa el este estado de deterioro de la naturaleza que estamos viviendo frente a lo que canta Francisco? ¿Qué estamos haciendo para cuidar la madre tierra, el hermano aire o viento, la hermana agua…?  ¿Nos sentimos comprometidos con la tierra y con los hermanos más pobres?

Fijándonos en las ultimas estrofas, ¿somos de los que perdonan, de los que sufren en paz cuando llega el dolor o la enfermedad propios o de los que amamos?…

Ejemplo de estas actitudes fueron Francisco y María Ana, por ello pudieron vivir como hermanos de todo y de todos.

Este aspecto también lo queremos encontrar en nuestro recuerdo de la Beatificación. Este mes el testimonio nos viene de Perú, de la hermana Evangelina Laurente García y de Cristina María Ochoa Rojas, laica, directora del colegio Santa Isabel de Hungría de Lima. Lo encontrareis en el siguiente enlace:

REAVIVAMOS Y RESPONDEMOS AL DON RECIBIDO

Como familia carismática hoy queremos reavivar nuestro compromiso con la creación, con la sostenibilidad. Queremos cuidar esta casa común, que es el hogar de todos, que nos hermana, nos sostiene y nos nutre.  Queremos descubrir las situaciones que están deteriorando el plan de Dios sobre la “madre tierra” y sobre todos sus hijos, especialmente los más débiles y necesitados.

Pedimos al Señor, por mediación de María Ana que nos ayude a escuchar el grito de la tierra y de todas sus criaturas, el grito de los pobres, de los que ven su vida amenazada porque el excesivo consumo les ha arrebatado los recursos de los que vivían… el grito de los campos arrasados, de los océanos llenos de basura, de las especies en extinción.

Un puñado de tierra

Colocamos en un lugar visible un recipiente con tierra, la tierra de nuestro pueblo, de nuestro entorno… la que nos sostiene y rige, la que nos da frutos para el alimento de todos, que luego quedan acaparados solo en unos pocos…

La colocamos como signo de nuestro compromiso con ella. Si la celebración es presencial, cada persona puede llevar un puñado de tierra y mezclarlas todas…

Escuchamos esta canción que nos puede ayudar a tomar conciencia:

Canción de la Tierra de Michael Jackson:

Después de escucharla dejamos unos momentos de silencio y reflexionamos, ¿qué imagen o frase me ha impresionado más? ¿Qué me siento comprometido a hacer para responder a este grito de la tierra y de los pobres?

Y seguidamente abrimos un tiempo para participar espontáneamente:

  • Haciendo resonancia, repitiendo alguna frase de las escuchadas hasta aquí.
  • Expresando el compromiso que estamos dispuestos a asumir, como franciscanos. Personalmente y como familia.
  • Pidiendo al Señor que nos ayude a….

Terminadas las intervenciones espontaneas, nos unimos todos rezando la oración final de todos los meses.

ORACION FINAL

Rezamos juntos esta oracion que os invitamos a rezar cada día hasta el 6 de octubre

Padre nuestro, Señor de la vida,

Hoy como ayer, acudimos a ti

como familia comprometida con el legado de María Ana.

Queremos seguir haciendo camino de encuentro en la fe,

compartiendo la esperanza de paz, bien y justicia para todos

y siendo en cada lugar, misioneros de un amor sin fronteras.

Te lo pedimos por mediación de la Beata Maria Ana,

madre y maestra de caridad verdadera. Amén


Celebración de San José Obrero

Celebracion de San José Obrero en Moreno, Provincia de Buenos Aires


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