Celebración comunitaria Marzo 2021

Celebración comunitaria Marzo 2021

Monición de entrada

Fieles a nuestro proyecto de celebración del veinticinco aniversario de la Beatificación de María Ana, volvemos a reunirnos para recordar y para reavivar lo que supone para cada uno de nosotros y para toda la familia carismática este hecho.

El mes pasado veíamos los orígenes de María Ana, su vocación y el inicio de la Congregación de hermanas Franciscanas misioneras de la Madre del Divino Pastor. Posiblemente nuestra M. Fundadora no pensó nunca que aquella obra que ella emprendió llegase a estar formada por tantas hermanas y a extenderse por tantos países. ¡Así crecen las cosas de Dios!

Hoy vamos a contemplar cómo esta obra ha seguido creciendo con la incorporación de los laicos, que también han sido llamados por Dios para compartir el carisma y misión de María Ana.

¿Qué experiencia tenemos cada uno y cada una de compartir nuestra vida y misión con laicos o con religiosas? Estamos llamados a vivir en comunión, a participar de un mismo carisma, ¿cómo cuidamos esta vocación? ¿A qué acciones y relaciones concretas nos lleva?

CANTO: “Nos une Dios Padre en el amor u otra que en cada lugar se vea oportuna…

ESCUCHAMOS TU PALABRA

La Palabra de Dios nos llama y nos convoca. Inspirada por el Espíritu penetra las entrañas y el corazón para irnos transformando poco a poco en hijos e hijas a su estilo. Escuchamos y acogemos esta Palabra, como la acogió María Ana haciéndola guía de su vida, faro de sus decisiones.

“Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.

Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.

Nadie tiene mayor amor que este, dar la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.

No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.

Esto os mando: Que os améis unos a otros. (Jn 15, 9-17)

Dejamos unos momentos de silencio que terminamos cantando una de estas antífonas que nos recuerdan las frases de María Ana:

https://noviciadoiberica.wixsite.com/oramosconanamogas/antifonas

RECORDAMOS…

La historia de María Ana, la de la Congregación, como la de toda la familia carismática es el desarrollo de este amor que se hace explícito y se extiende hasta abarcar cada día a más personas, llegar a más lugares e ir haciendo más amigos y hermanos a lo largo del tiempo.   

Veíamos el mes pasado como la Congregación surge y se va extendiendo. Ahora volvemos nuestra mirada a la entrada de los laicos en nuestra familia.

Las hermanas, desde el principio llevan a cabo su misión acompañadas y ayudadas por los laicos. Ellos son los que acogen a María Ana y las primeras hermanas en Madrid (1862), con su apoyo y ayuda económica se abren los primeros colegios, y en muchos momentos los vemos compartiendo la oración, las dificultades y las fiestas. Era lo que en esos momentos la Iglesia veía y vivía con respecto a los laicos.

Más tarde, el cambio social, la creciente preocupación de los Estados por la educación, la salud y las posibilidades de vida digna para todos, unido a la celebración del Concilio Vaticano II, de su declaración de la Iglesia como Pueblo de Dios, comunidad de comunidades y la igual dignidad de todos los bautizados, abre un camino nuevo de relación y colaboración entre religiosos y laicos. 

En nuestra Congregación, ya en segunda mitad del s. XX, los laicos son nuestros compañeros de trabajo, en los colegios, en los hospitales, en las parroquias… a los que tímidamente vamos invitando a entrar en nuestras casas, a conocernos, a rezar con nosotras, a participar en alguna fiesta…

En el 1990, se inicia en toda la Congregación el proyecto de Misión Compartida, que pone la prioridad en la formación de los laicos que están en relación con nosotras. Formación cristiana y carismática, ayudándoles a profundizar en la espiritualidad franciscana y el conocimiento de María Ana Mogas.

Fruto de este proyecto y de la vida compartida con las hermanas, en el 1992, cuatro profesoras laicas del Instituto María Ana Mogas de Buenos Aires, Marta, Beatriz, Mabel y Gloria, plantean al Gobierno General una pregunta definitiva: ¿Podemos compartir también los laicos el carisma y misión de María Ana? Pregunta a la que responde el XVIII Capítulo General impulsando la creación de la Asociación de laicos María Ana Mogas. 

En el blogs de la Asociación leemos:

“…Consideramos iniciadoras a estas mujeres, que en su condición de laicas desean vivir el carisma de la Beata María Ana Mogas. Esta inquietud es presentada a la comunidad y recibida con entusiasmo.

Esas primeras integrantes siguen profundizando su deseo de asumir el ser cristianas con una espiritualidad determinada. Se reúnen durante casi un año en la casa provincial, siempre junto a algunas religiosas y en momentos especiales ayudadas por un sacerdote franciscano conventual, él se une con su interés de orientar la búsqueda emprendida. En un complejo camino de discernimiento se afianza, con algunas diferencias, aquel sentimiento inicial. En mayo de 1992 envían la propuesta al Gobierno General de la Congregación por medio de una carta. Ésta se analiza meses después en el XVII Capítulo General, el cual acuerda: “Alentar la propuesta en el lugar que nació,  promoviéndola en las demás provincias”. 

La Superiora General se interesa en dar el marco eclesial correspondiente… Lo que pedían era: “Vivir como laicas, hermanadas por el mismo carisma fundacional de nuestra querida Madre María Ana Mogas”. Así se comienza la elaboración y posterior aprobación (el 16 de abril de 1999) de los Estatutos de la Asociación María Ana Mogas (A.M.A.M)  por parte del Vaticano, dándonos identidad en la Iglesia Católica, como parte del Instituto de F.M.M.D.P.

Desde entonces consideramos admirados el don que nos fue dado. La Asociación María Ana Mogas es un espacio franciscano para los laicos en la Iglesia. Supone, en primer lugar, la respuesta a un llamado de Dios, a una vocación inspirada por el Espíritu desde un carisma, el de María Ana.

Actualmente, tras muchos altos y bajos en este caminar, existen asociados en España, Portugal, Argentina, Bolivia, Chile, Perú, Venezuela, Mozambique y Benín. Aunque la mayoría de las asociadas son mujeres, también contamos con una buena representación de hombres, que con sus esposas o solos, se sienten llamados a seguir este camino de Caridad Verdadera, Amor y Sacrificio unidos a las hermanas de la Congregación, siguiendo el ejemplo de humildad y apertura de la Beata María Ana Mogas”. 

(http://asociacionmariaanamogas.blogspot.com/p/nuestra-historia.html)

Una hermana de este país en el que surge la Asociación, Mabel, y dos asociadas de las iniciadoras, Marta y Beatriz, nos dan su testimonio. Lo que significó para ellas y para la Asociación el hecho de la beatificación y cómo lo vivieron.

https://youtu.be/lGOZVXa-mDY

REAVIVAMOS Y RESPONDEMOS AL DON RECIBIDO

Unidos religiosas y laicos queremos reavivar en nosotros aquellos sentimientos y compromisos que ante el hecho de la Beatificación, el mismo Espíritu hace surgir en nuestros corazones. Encomendamos nuestro camino al Señor y le pedimos nos guíe y fortalezca.

Estatutos de la Asociación María Ana Mogas

Te presentamos Señor, los Estatutos de la Asociación María Ana Mogas. Son el documento que expresa su pertenecía a la familia carismática y su forma de vivir, como laicos, el carisma y espiritualidad de María Ana: Optando por el Evangelio como “norma de vida”. Viviendo la fraternidad desde la entrega a los demás. Siendo portadores de paz llevando el mensaje de alegría y sencillez. Actuando en cada circunstancia con justicia y caridad

Ayuda Señor a cada uno de los Asociados a vivir conforme al compromiso contraído para que cada uno de ellos sea convocatoria de nuevas vocaciones.

Respondemos: Ayúdanos Señor, a permanecer unidos en tu amor

Manta de colores sin terminar

Traemos Señor esta manta de muchos colores sin terminar; representa a nuestra Familia Carismática formada por distintas culturas, lenguas, tradiciones y colores. Como los hilos en la manta nos sentimos unidos desde la diversidad, aportando riquezas desde todos los lugares construyendo la fraternidad universal. Y sin terminar, porque nuestra familia sigue creciendo,  nos sentimos llamados a cobijar a muchas m´s personas bajo esta manta.

Respondemos: Ayúdanos Señor, a permanecer unidos en tu amor

Medalla de asociados y hermanas.  

Los que estamos participando en esta celebración tenemos símbolos que expresan nuestra pertenencia a la familia carismática. Unos son oficiales, como las medallas de la profesión de las  hermanas o la medalla del compromiso de los asociados. Otros son símbolos comunes que compartimos grandes grupos, como la Propuesta Educativa de todos los educadores de la familia.

Hacemos un gesto cada uno presentando al Señor y a los hermanos algo que para nosotros sea significativo de nuestra vinculación en familia. Este gesto nos compromete a ser fieles a nuestra vocación y a ayudarnos unos a otros en este camino.

Respondemos: Ayúdanos Señor, a permanecer unidos en tu amor

(Según la comunidad o grupo que celebre se pueden añadir más peticiones o símbolos, cambiar estos, etc. También introducir los cantos que se vean oportunos.)

ORACION FINAL

Rezamos juntos esta oracion que os invitamos a rezar cada día hasta el 6 de octubre

Padre nuestro, Señor de la vida,

Hoy como ayer, acudimos a ti

como familia comprometida con el legado de María Ana.

Queremos seguir haciendo camino de encuentro en la fe,

compartiendo la esperanza de paz, bien y justicia para todos

y siendo en cada lugar, misioneros de un amor sin fronteras.

Te lo pedimos por mediación de la Beata Maria Ana,

madre y maestra de caridad verdadera. Amén